sábado, 14 de marzo de 2009
OTRA OPORTUNIDAD
El pabellón estaba oscuro y silencioso, eran como las 10 de la noche de un viernes cualquiera en la ciudad, las luces de los autos y las luminarias resaltaban de aquel lúgubre cuadro, Javier sentado en la cama de aquel hospital publico, mirando a la ventana, reflexionaba sobre su desordenada vida y todo lo que lo había conducido hasta ese momento de su existencia, recordaba todos los excesos; las fiestas interminables, las mujeres, el sexo, las muy largas noches de libertad, la tan ansiada libertad que había encontrado después de una infancia tormentosa que solo dejó sueños rotos e inalcanzables.
Javier cerró los ojos un minuto, hizo las paces con Dios y le pidió, a diferencia de lo que muchos le hubiéramos pedido, otra oportunidad.
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