"quiza fue esa mañana que vendados los dos
descubrimos como eran las cosas..."
Veníamos en tu auto aquel viernes por la noche oyendo la radio, tú atento en el tránsito de la autopista con esa cara de niño bueno que tanto me gusta de ti, al fondo una ciudad apareciendo lentamente, interminable, lamentable y yo, pensando en ese lugar tan contaminado, tan increíblemente grande y gris pero que amo tanto y en donde quisiera vivir para siempre contigo...
Y apagué la radio para poder oír el murmullo de los autos, de la ciudad oscureciendo, me miraste de reojo, sonreíste y ya jamás pude desprenderme de ti, de tu vida y aunque siempre tuve claro que poco tiempo estaríamos juntos, te amé, a pesar de tus rabietas y tus muy frecuentes cambios de humor, a pesar de que yo no era para ti mas que un momento de distracción efímero y pasajero como el instante de admiración y tal vez ternura que deja la estela de un cometa

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